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El cáncer colorrectal es el más frecuente en España, y detectarlo a tiempo depende del trabajo de dos laboratorios: el clínico y el de anatomía patológica. Te contamos paso a paso cómo se llega al diagnóstico y por qué formarte en los dos Grados Superiores te abre más puertas
España terminará el 2026 con más de 300.000 nuevos casos de cáncer, y el más frecuente será el colorrectal, con 44.132 casos, según el informe «Las cifras del cáncer en España 2026» de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Para detectarlo a tiempo, el Ministerio de Sanidad amplió este año el programa de cribado, que pasó este año a dirigirse a hombres y mujeres de entre 50 y 74 años.
Cuando una persona participa en ese cribado o se somete a una analítica o una biopsia, es habitual pensar solo en el resultado final. Pero detrás de cada informe hay un proceso en el que intervienen profesionales especializados que trabajan con muestras biológicas, tejidos y células para obtener la información que el médico necesita para diagnosticar.
Dos de las formaciones más especializadas para trabajar en ese proceso son los Grados Superiores de Laboratorio Clínico y Biomédico y de Anatomía Patológica y Citodiagnóstico. Cada uno prepara para una fase distinta del diagnóstico, pero formarse en los dos permite conocer el recorrido completo de una muestra.
El Grado Superior en Laboratorio Clínico y Biomédico se orienta al análisis de muestras biológicas como sangre, orina, heces u otros fluidos corporales, para obtener datos bioquímicos, hematológicos, microbiológicos o inmunológicos.
El Grado Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico se centra en el procesamiento y estudio de células y tejidos, con el fin de detectar alteraciones que ayuden a identificar enfermedades.
Las dos especialidades se complementan: una aporta los datos del análisis y la otra, el estudio de la estructura de células y tejidos. Juntas ofrecen una visión completa de cómo funciona el diagnóstico en un laboratorio moderno.
Para entender cómo se complementan ambos perfiles, sigamos el recorrido de un caso habitual en una de las pruebas que citábamos al inicio de esta lectura: una persona que participa en uno de los cribados de cáncer colorrectal.
La persona recibe en casa un paquete con un recipiente para recoger una pequeña muestra de heces que se envía al laboratorio. Allí se analiza para detectar la presencia de sangre oculta, una señal que puede indicar que existen pólipos o un tumor.
Si el resultado es positivo, se realiza una colonoscopia. Durante la prueba, el especialista puede extirpar pólipos o tomar biopsias de las zonas que puedan ser sospechosas. Además, se suelen solicitar analíticas de sangre, por ejemplo, para comprobar si existe anemia o para conocer el estado general del paciente.
En este paso, las muestras toman dos caminos: la sangre va al laboratorio clínico y el tejido, al laboratorio de anatomía patológica.
En el laboratorio de anatomía patológica, el tejido se fija, se procesa, se corta en secciones muy finas y se tiñe para que el patólogo pueda estudiarlo al microscopio. En muchos casos se aplican además técnicas especiales, como la inmunohistoquímica, que ayudan a precisar el diagnóstico.
Si se confirma un tumor, cada vez es más habitual estudiar sus características moleculares, como la presencia de alteraciones en determinados genes. Esta información es clave porque guía al oncólogo de cara a elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Cada Grado Superior tiene una duración de 2.000 horas, que normalmente se cursan en dos años, por lo que estudiar los dos por separado supondría cuatro años.
Sin embargo, Laboratorio Clínico y Biomédico y Anatomía Patológica y Citodiagnóstico pertenecen a la familia profesional de Sanidad y tienen asignaturas comunes, como las relacionadas con el manejo de muestras biológicas y las técnicas de laboratorio. Esas asignaturas solo se cursan una vez, lo que permite obtener los dos títulos oficiales en unos tres años: un año menos para incorporarse al mercado laboral con un perfil mucho más completo. El proyecto final y la formación en empresa son propios de cada título, por lo que se realizan en los dos ciclos.
La combinación de ambas titulaciones abre la puerta a entornos como:
• Laboratorios de análisis clínicos.
• Servicios de anatomía patológica de hospitales.
• Laboratorios biomédicos y de biología molecular.
• Centros de investigación y biobancos.
• Institutos de medicina legal.
• Laboratorios especializados y centros de diagnóstico.
La medicina diagnóstica evoluciona constantemente gracias a los avances tecnológicos y a nuevas técnicas de análisis. En este contexto, los profesionales capaces de comprender las diferentes fases del proceso diagnóstico cuentan con una preparación especialmente valiosa para laboratorios, hospitales y centros de investigación.
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